La policía acusa a un hombre de 72 años de haber extraído con una herramienta 78 dátiles de mar de la roca cerca de Kali. No solo está protegido el molusco: su extracción daña todo el hábitat rocoso.
La policía encontró 78 moluscos durante un control
Agentes de policía controlaron el 7 de septiembre hacia las 13:00 a un hombre de 72 años en Kali, en la isla de Ugljan. Según la Policía de Zadar, encontraron 78 prstaci —dátiles de mar de la especie Lithophaga lithophaga— y una herramienta manual que presuntamente se utilizó para extraerlos.
Los moluscos y la herramienta fueron confiscados y se informó a la inspección pesquera. La policía anuncia una denuncia penal por la sospecha de destrucción de partes protegidas de la naturaleza. Se trata del estado de una investigación, no de una condena firme.
Los prstaci no crecen sobre la roca, sino dentro de ella
Estos moluscos alargados perforan lentamente la piedra caliza y viven protegidos en su interior. A diferencia de los mejillones que se adhieren a una superficie, no pueden retirarse sin más. Para alcanzarlos es necesario romper la roca.
Por eso la protección no se limita a una sola especie. Cada fragmento de roca abierto pierde cavidades, bordes y superficies cubiertas de organismos que también sirven de hábitat a otras especies. El molusco crece despacio y la estructura rocosa destruida no se regenera durante una temporada turística.
La cifra de 78 describe un hallazgo, no toda la magnitud
Lo confirmado son 78 ejemplares confiscados durante el control. El comunicado policial no indica si se extrajeron más, qué extensión de roca resultó dañada ni cuánto tiempo habría durado la actividad. Extrapolar el dato a Ugljan o a todo el Adriático carecería de fundamento.
Tampoco se menciona una venta, un encargo de un restaurante o una red comercial. Estas motivaciones aparecen a menudo como hipótesis en casos de prstaci, pero no deben atribuirse a este caso concreto sin resultados de la investigación.
La extracción, la posesión y la comercialización no son una zona gris
Los prstaci están estrictamente protegidos. La policía recuerda que están prohibidos su recogida, posesión, compra, venta y cualquier otra forma de comercialización. Que se presenten como un plato tradicional o exista demanda en un restaurante no convierte la extracción en legal.
Para los visitantes, la regla práctica es sencilla: no pedirlos, comprarlos ni llevárselos como recuerdo. Que aparezcan en una carta o se ofrezcan de forma discreta no demuestra que exista una excepción autorizada. Quien quiera comunicar una sospecha puede documentar el lugar y la situación sin exponerse a un enfrentamiento.
La herramienta es relevante para la acusación
Según la policía, la herramienta manual encontrada habría servido para desprender los moluscos de la roca. La herramienta, los ejemplares y el lugar del hallazgo forman por ello el núcleo de la sospecha. Si el hombre la utilizó realmente y de qué manera deberá aclararse en el procedimiento.
La información periodística debe conservar estos matices: «presuntamente», «sospecha» y «según la policía» marcan la diferencia entre un comunicado de una autoridad y un hecho probado. Golden Beach no publica el nombre ni otros datos personales.
Por qué una roca dañada pierde más que un molusco
Las costas rocosas del Adriático albergan algas, esponjas, gusanos, pequeños crustáceos y muchos otros organismos. Cuando la piedra se rompe en una superficie amplia, queda una estructura simplificada y desnuda. La extracción puede dañar así todo un hábitat de pequeña escala.
Esto también explica la gravedad de la acusación legal. El caso no trata solo de 78 animales, sino de un método que necesariamente agrede el sustrato. Aun así, la magnitud concreta del daño en Kali debe quedar abierta mientras no se publique una evaluación técnica de la superficie afectada.
Qué pueden aportar bañistas, buceadores y restauradores
Bañistas y buceadores deben dejar los prstaci dentro de la roca y evitar difundir públicamente la ubicación de los ejemplares. Quien observe marcas recientes de rotura, el uso de herramientas o una venta puede avisar a la policía o a la inspección pesquera. Ante una situación en curso, la seguridad importa más que la confrontación.
Restauradores y compradores rompen la cadena de demanda cuando no ofrecen ni encargan este molusco. Precisamente porque los prstaci se idealizan como una especialidad rara, la negativa clara es importante: un plato cuya obtención destruye un hábitat rocoso no es patrimonio culinario.
Cómo continuará el caso
La policía prevé presentar una denuncia penal ante la fiscalía competente cuando concluya la investigación criminal. La inspección pesquera fue informada del hallazgo. Las decisiones posteriores corresponden por tanto a las autoridades investigadoras y judiciales.
Hasta que haya nueva información oficial, se mantiene la presunción. Ni la pena, ni la culpabilidad, ni el daño ecológico total se han establecido todavía mediante una resolución firme. Sí están acreditados la confiscación de los 78 moluscos protegidos y el motivo general por el que está prohibido extraerlos.
Hechos
Fuentes y fecha
Las fuentes sostienen los hechos. Las notas de planificación y recomendaciones son valoración editorial de Golden Beach.
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